Una reseña de Buzwagi

Marzo, 2009
 



Una cuadrilla realiza el montaje del molino sag de Buzwagi, que forma parte de la infraestructura de procesos de la mina para 12.000 ton/día.


El proyecto Buzwagi de Barrick, en la zona norte de Tanzania, está desafiando percepciones negativas y caducas sobre las compañías mineras extranjeras en África. Incluso desde antes que se vaciara la primera onza de oro, el proyecto se ha estado perfilando para ser un ejemplo convincente de compañía minera responsable, que busca hacerlo bien cuando implementa una operación en gran escala en Tanzania.


Se espera que este proyecto de US$400 millones, que está ubicado al sur del Lago Victoria en el Distrito de Kahama, produzca unas 200.000 onzas de oro en el 2009.  El proyecto tiene una vida (como mina operativa) estimada en más de 10 años.  Buzwagi es el proyecto más avanzado de Barrick y su producción empezará en el segundo trimestre del 2009. Será el segundo proyecto minero más grande del país y dará empleo a unas 700 personas, tanzanianas fundamentalmente.


La mina hará inversiones y gastos importantes en Tanzania. Durante el período de vida de la mina, Barrick pagará cerca de US$300 millones en royalties e impuestos, y US$100 millones más en payroll. Otros US$600 millones se gastarán en abastecimiento de energía y en bienes y servicios en Tanzania.


La propiedad fue adquirida en 1999 y, en el 2006, cuando concluyó el estudio de factibilidad del proyecto, el yacimiento original prácticamente había duplicado su tamaño.  Hoy, más del 90% del trabajo de construcción de la mina está listo. En los últimos 18 meses, se contrató a un equipo de 3.000 personas para que el proyecto llegara a esta fase final, lo que lo convierte en el proyecto de construcción más grande en desarrollo actualmente en Tanzania.


El equipo incluye a un grupo pequeño de ingenieros, gerentes de proyecto, trabajadores de la construcción y operadores de camiones.  Ya se instaló la infraestructura de procesos de la planta para 12.000 ton/día, estanques de lixiviación inmensos y los talleres para la flota de mina, y sólo queda el trabajo final de electricidad, mecánica y cañerías.


El líder máximo es Dave Anthony, el gerente general de Buzwagi. Anthony, que es metalurgista por formación, está familiarizado con las condiciones económicas y los riesgos únicos del negocio, asociados al desarrollo de recursos en Tanzania.




Anthony es el ex gerente general de Tulawaka, una de las 4 propiedades de Barrick en la región de la Zona de los Lagos del país.  En el 2001 se integró al equipo del proceso en Bulyanhulu, una mina que también está ubicada en el Distrito de Kahama.


El estilo de Anthony, basado en las capacidades y que no da espacio a asuntos que no tienen sentido, está sincronizado con el equipo de fuerte liderazgo del proyecto, que trae consigo casi 80 años de experiencia combinada en gerenciamiento senior en Tanzania. Juntos, están entregando el proyecto a tiempo y según el presupuesto definido para ello.


El Gerente de Servicios con la Comunidad y de la Faena es Brian Whiteley, un extrovertido hombre de 41 años que se crió en África y entiende en esencia cómo funcionan las cosas y cómo comunicarse con las personas. Aunque todos los que conforman el equipo de Buzwagi participan en las relaciones con la comunidad, Whiteley fue el gerente del proyecto del programa de reasentamiento.



El gerente de asuntos con la comunidad, Brian Whiteley (extremo derecho) visita a los residentes reasentados en el patio de su nuevo hogar, cerca de Buzwagi.


 

El reasentamiento eleva la vara

El reasentamiento de las personas que viven en las futuras áreas de la mina puede ser uno de los aspectos más sensibles de una operación minera nueva.  Al igual que con todas las propiedades de Barrick en las que se requiere reasentamiento, el programa se desarrolló según los estándares “de las mejores prácticas” de la Corporación Financiera Internacional (IFC, por su sigla en inglés), que incluye consultas amplias a la comunidad.


Anthony describe el proceso y señala que “nunca rompimos la confianza con nuestros vecinos.  Entregamos primas razonables a un justo valor de mercado.  Ellos vieron que no somos corruptibles, y los cheques y los balances son una demostración de nuestra transparencia en todas las transacciones monetarias”.


Varios meses seguidos Whiteley se levantaba temprano en la mañana, se subía a su Land Cruiser y visitaba a las personas en los lugares en que se sentían más cómodos.  A veces, esto significaba hacer una reunión bajo un árbol de mango o en la parte posterior de su camioneta.


“Cuando tuvimos un acuerdo, se le solicitó a varios líderes de las localidades que firmaran también el acuerdo y dieran fe de este”, dice Whitely.


“Fue un proceso largo, pero cuando se secó la tinta, se habían elaborado 540 acuerdos, y cada uno de estos era consistente con el último. En total, se reubicaron 220 grupos familiares y se compensó al 100% a otros 320 dueños de terrenos, que son personas que viven en otro lugar, pero poseían tierras en las áreas de reubicación”.


“No estábamos preparados para continuar con el proyecto con ninguna negatividad por parte de la comunidad”, dice Anthony.  “No queríamos que, al cabo de 4 ó 5 años, alguien dijera: “Mira lo que me hizo Barrick.  Me sacaron a la fuerza de mi casa y ahora estoy viviendo en la calle”.


En lugar de entregar los fondos, Barrick entregó hogares de reemplazo mucho mejores y agregó un acre de tierra para cada grupo familiar como bono.  Los residentes eligieron el terreno y dónde se ubicaría su nuevo hogar y la cocina.  De igual forma, los terrenos de reemplazo se compraron a un valor igual o más alto.


En el caso de las personas que viven en las áreas circundantes inmediatas del proyecto de Buzwagi, el reasentamiento presentó algunas ventajas distintas. Una casa rural típica en el área está avaluada entre US$200 y US$400 y tienen piso de tierra, paredes de adobe, un techo de paja y ventanas cubiertas con tela en lugar de vidrio.


Barrick contrató a trabajadores locales para que construyeran casas nuevas avaluadas entre US$8.000 y US$12.000.  Las casas cuentan con piso de concreto y paredes de ladrillo, instalaciones sanitarias apropiadas, techo de aluminio y una cocina aparte. Nagile Magelele Kwikwega y su hijo e hija adultos fueron uno de los grupos familiares que se reubicó.  “Estoy feliz con mi casa y mis instalaciones nuevas”, dijo. “Con la compensación que recibí de la mina, me compré una bicicleta y un teléfono celular.  En el acre que recibí estoy cultivando maíz y maní”.


Hasta los ladrillos de las casas fueron fabricados a nivel local, lo que permite generar ingresos que, de lo contrario, se habrían pagado a contratistas externos a la comunidad.


En septiembre de 2007, el presidente de Tanzania Jakaya Kikwete, recorrió las áreas reasentadas y elogió los esfuerzos de la compañía. “No había visto un proyecto de reubicación tan exitoso como este”, dijo. Denominó la iniciativa como “un plan sorprendente que debe ser emulado por otros. Excede nuestras prácticas de compensación y reubicación y establece un nuevo benchmark (evaluación comparativa)”.



Trabajadores instalan las carpetas para el colector de agua gigante de la mina, diseñado para proveer los recursos hídricos necesarios a la planta de procesos.


 

Ampliando las fronteras de la administración del agua

El próximo desafío para Buzwagi fue asegurar una fuente confiable de agua dulce. En la región, no hay infraestructura para el agua y las precipitaciones se limitan, en general, a la estación de lluvias.


Barrick encontró la respuesta en un diseño innovador que es pionero en la industria minera de Tanzania y en otros lugares.


En Buzwagi se construyó un colector de agua de lluvia de grandes proporciones y con un concepto audaz. El área de recolección de agua (75 hectáreas) es, fundamentalmente, una copa gigante con revestimientos que capturan el agua de lluvia y la canalizan a una represa cubierta que contiene 1,5 millones cúbicos de agua.


En Buzwagi se registra un metro de agua de lluvia al año, lo que significa que no debería haber problemas en las áreas de cosecha para abastecer la planta de procesos con los recursos hídricos adecuados. El área de recolección del agua propiamente tal constituye un 5% de la superficie total del proyecto. Sin embargo, toda la faena ha sido diseñada para recolectar y almacenar la mayor cantidad de agua posible.


Capturar agua de lluvia para usarla en procesamiento, significa también que la mina no tendrá que perforar en busca de recursos hídricos subterráneos en el área.


 

Agua limpia para 2.500 personas

Una de las inversiones más relevantes que ha realizado la mina hasta ahora es un programa para instalar y mejorar los pozos de agua.  Desde 2007, la compañía ha trabajado en consulta con líderes de las aldeas locales para identificar las áreas en las que había que construir y mejorar pozos.  La meta era entregar casas recién construidas y que las comunidades de los alrededores tuvieran mejor acceso a agua limpia, una comodidad que muchos residentes no conocían.


La construcción de los pozos de agua comenzó en mayo de 2007 y el proyecto fue ejecutado en su totalidad por mano de obra no calificada de 3 localidades cercanas. Los que habían sido reubicados en casas equipadas con un pozo,  fueron compensados con dinero y recibieron también un pozo nuevo en su nueva residencia. En abril de 2008 se excavaron 67 pozos de concreto, que aportan agua limpia y accesible a más de 2.500 personas del área.



Nueva alumnos listos para trabajar en Buzwagi.


 

 

Beneficios para la comunidad – electricidad y empleo

En el Distrito de Kahama viven más de 700.000 personas ubicadas en 221 localidades, de las cuales la más importante es la ciudad de Kahama, un lugar activo, nexo vital para el distrito local. Allí se encuentran los 2 escaños de la región en el gobierno. Pero, al igual que muchos lugares en Tanzania, la ciudad carece de electricidad.  La fuente de electricidad que existe en Kahama (de 1 megavatio) proporciona energía suficiente para una ciudad de 10.000 personas, lo que dista mucho de manejar la demanda existente para una ciudad de 70.000 habitantes.


Para proporcionar una fuente estable de energía para Buzwagi, Barrick tiene planes de formar un joint venture con TANESCO, la empresa nacional de servicios de electricidad de Tanzania, para ampliar el abastecimiento a Kahama en un 700%. Se espera que el proyecto de US$8 millones esté listo en 18 meses.


El nuevo sistema de abastecimiento de electricidad de 30 megavatios incluye una línea eléctrica de 170 kilómetros desde el área de Shinyanga. La línea eléctrica permitirá entregar un abastecimiento confiable, de calidad aceptable, a la mina y a la ciudad de Kahama, que verá satisfechas sus necesidades de electricidad mediante un abastecimiento seguro por primera vez.

 


 

Inversión en educación, salud y adquisiciones locales

Un Comité Consultor del Distrito formado por jefes de departamentos gubernamentales en Kahama, está ayudando a Barrick a decidir qué proyectos comunitarios sustentables reportarán el máximo de beneficios para el área.  Las iniciativas en educación, salud y abastecimiento local se están desarrollando bien. Entre las mejoras en infraestructura se incluyen caminos que conducen a algunas localidades.


Quizá uno de los legados más importantes de Buzwagi, a la fecha, sea la construcción de la nueva Escuela Básica Ishinabulandi, que cuenta con 12 salas de clase equipadas y alojamiento para 11 profesores.  Hubo que reubicar parte del colegio original para generar espacio para las líneas eléctricas nuevas, pero Barrick excedió considerablemente las necesidades que exige el gobierno e invirtió US$600.000 para construir un entorno de aprendizaje mucho mejor para los niños. Además de los elementos básicos, el colegio cuenta con un patio nuevo, una cancha de fútbol, una huerta de naranjos y electricidad.


Como punto próximo en el horizonte está la escuela secundaria Mwendakulima. Está en construcción actualmente y será la primera escuela secundaria con internado en el distrito.


Se está desarrollando un programa de salud para el área de Shinyanga con autoridades locales y se están haciendo avances para mejorar los servicios.  El equipo médico y las ambulancias de Barrick están prestando servicios de emergencia y asistencia paramédica, algo que no existía anteriormente en el área.  En este año a la fecha, el personal ha atendido 21 emergencias médicas.  Recientemente, la compañía brindó apoyo logístico a los funcionarios de salud en un programa de inmunización de 4 días orientado a niños y niñas menores de 5 años.  Y, en el futuro, se creará un centro médico para atender a una comunidad más amplia, que contará con servicios ambulatorios de salud y una clínica para entregar orientación sobre el VIH/SIDA y otras enfermedades importantes.


En Buzwagi se está poniendo en práctica la política de “adquisiciones locales” de Barrick. Se están adquiriendo bienes y servicios como uniformes, muebles, productos agrícolas y servicios ambientales a proveedores locales, lo que estimula la economía de estas comunidades.


En el intertanto, en un predio agrícola de 6 acres cerca de Mwedakulima, Brian Whiteley y un agricultor del lugar,  están examinando la última cosecha de tomates maduros.  Resulta satisfactorio que la granja comunitaria, un proyecto de sustentabilidad a largo plazo, esté brindando más oportunidades a los agricultores de vender sus cultivos.


En la actualidad, los agricultores en los alrededores del proyecto cultivan maní, arroz, yuca y porotos. Pero en la granja cooperativa, Whiteley y un experto en agricultura les están enseñando a ampliar su producción e incluir sandías, papas, zanahorias, tomates, plátanos, cebollas y otros productos.


“En esta granja se está enseñando a las personas a cultivar productos que se puedan usar para alimentar a nuestros empleados en la mina”, señaló Whiteley.  “Esta iniciativa permite dar respuesta a nuestra necesidad de contar con productos y a las necesidades de los agricultores de contar con buenos ingresos”.


Whiteley y Anthony sienten una inmensa satisfacción de saber que Buzwagi está por comenzar sus operaciones sobre fundamentos tan sólidos.  Si los últimos 18 meses pueden servir como indicador, los próximos 15 años prometen muchísimo.

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